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El Fonoll, el Naturismo más salvaje

Textos y comentarios sobre El Fonoll

22-11-2003 La castanyada en el Pueblo Naturista de El Fonoll

El pasado 31 de Octubre se celebró, como cada año, la "castanyada" en el Pueblo Naturista de "El Fonoll".

Para los amantes de la historia y las tradiciones os explicaré  que la costumbre viene de lejos

En la edad media y para recordar a todos vecinos la necesidad de rezar por los difuntos, durante la noche de todos los santos se tocaban las campanas de todas las parroquias y conventos, de tal suerte que el campanero necesitaba de un gran aporte de energía para recuperarse del esfuerzo.

 

Al ser la castaña el fruto mas abundante del otoño, se recuperaban del cansancio con castañas y pequeños tragos de vino blanco, para hacerlas más pasaderas. Como el número de campanarios era muy elevado en aquellos tiempos y al campanero se iban añadiendo las personas y familiares mas allegados, en un afán de querer compartir con él sus penas y también sus gozos, finalmente todos acababan comiendo castañas y bebiendo vino.

A finales del siglo XVIII la costumbre se había extendido de tal manera que la castaña pasa a ser un elemento de comercio y las castañeras las facilitan a los consumidores asadas al fuego.

 

Al mismo tiempo, los panaderos y horneros, no desaprovechan la ocasión y fabrican, para acompañar a las castañas, unos pastelitos hechos a base de almendra molida y azucarada, los "panellets".

 

De aquí la costumbre que en Cataluña, se celebre la noche de todos los santos comiendo castañas, regadas con vino dulce y panellets.

Volviendo al Fonoll os explicaré como fue la noche de difuntos.
A nuestra llegada ya encontramos a Emili haciendo los preparativos para la fiesta y a Nuria en la cocina preparando la cena de todos los asistentes: Surtido de ensaladas verdes, olivas, canalones de escalibada, croquetas de soja, tortilla de patatas, judías con cebolla y calabacín, caldo de verduras, etc.

Según pasaba la tarde iban llegando los participantes y finalmente nos reunimos mas de 40 personas. Casi la tercera parte éramos socios del Club Català de Naturisme y el resto amigos y asiduos del Fonoll.

A la hora de la cena nos apretamos en el comedor, que ya resulta
pequeño para estas actividades, y disfrutamos de la cena con el buffet que había preparado Nuria ayudada por algunos de sus hijos e hijas.

El ambiente acogedor dentro del comedor invitaba a la charla y más teniendo en cuenta que fuera el termómetro no subía de los 4 grados. Tras los postres, a base de frutas variadas, Emili acercó a la mesa del buffet un gran cucurucho de papel lleno de castañas que previamente había asado a la leña y mesa por mesa nos ofreció los panellets para acompañarlas.

Entre risas y bromas fue pasando el tiempo de la cena pero todavía quedaba el baile. Para ello nos trasladamos al Ateneu-Biblioteca, donde un amigo músico, cantante y naturista tenia preparado el equipo de sonido con su piano y mesa de mezclas.

La verdad es que lo de desnudarse no apetecía demasiado por mucho que le dieras al baile, pero con todo y eso no falto Emili para dar buen ejemplo y aunque solo fuera por unos minutos, recordarnos a todos que El Fonoll es un pueblo naturista y el desnudo esta bien visto a cualquier hora del día y de la noche, aunque haga frío.

Ya pasada la media noche cada uno de nosotros fuimos retirándonos a nuestros aposentos-apartamentos, donde una estufa de leña, encendida previsoramente unas horas antes, nos aguardaba, acogedora, con su calor esparcido por toda la estancia.

Al salir del Ateneu y antes de volver al apartamento no dejamos de admirar el maravilloso cielo que aparece sobre el pueblo, libre de contaminación lumínica, donde te deleitas contemplando la Vía Láctea y multitud de estrellas que en otros lugares, sobre todo en las ciudades, son imposibles de ver.

Pasada la castanyada todavía nos quedaba por disfrutar el Sábado y el Domingo, que entre paseos por el campo, excursiones a los pueblos vecinos y charlas con los amigos se nos hizo cortísimo, eso si, sin olvidarnos de la famosa paella de cada Domingo.

Por cierto Emili esta avanzando mucho las obras y ha comenzado la construcción del nuevo comedor-salón social, con capacidad para mas de 200 personas y que según parece puede estar en funcionamiento para el verano. Esperamos verlo y disfrutarlo.

Un abrazo a y salud
Pedro e Isabel

8-8-2003 Mi primer día en El Fonoll

El  pasado mes de Mayo fui por primera vez al pueblo naturista de El Fonoll. Lo conocía vagamente por un reportaje de televisión y a través de la revista Natur Vida. Fue para mí muy grato comprobar que era exactamente como me lo había imaginado. Ya sabemos que tendemos a idealizar los paraísos terrenales y luego no se cumplen las expectativas. Yo buscaba un lugar donde se practicase el naturismo en estado puro, no un simple sitio donde el naturismo se entendiese como ir a la playa sin bañador.

Practico el nudismo en la playa del Torn desde hace casi veinte años y, aunque resulte muy agradable, no acababa de encontrarlo completo. Aquí en El Fonoll por fin me encontré en mi elemento. No existían “fronteras” tras las cuales tenias que ponerte un ridículo bañador, por tratarse de la recepción o el supermercado, incluso si te permitían ir desnudo y a la vista cuatro metros mas allá. No tenias que preocuparte del mirón francotirador con sus prismáticos detrás de una roca. Podías pasear tranquilamente en ese estado puro y sin complejos que te da la desnudez en pleno contacto con la naturaleza. Y podías hacer todo esto sin que te lo cobrasen a precio de oro. No como en ciertos lugares “naturistas” de recreo; con precios abusivos y mentalidad textil, encubierta por la simple búsqueda del negocio.

Con todo, lo mejor de El Fonoll era otra cosa; su gente. Mi mujer y yo llegamos sin conocer a nadie. A las pocas horas habíamos hecho amigos, es mas, no podíamos caminar 50 metros sin pararnos a charlar con algún desconocido que en ese momento dejaba de serlo.

En resumen, visitar El Fonoll ha sido la mejor experiencia que he tenido en mucho tiempo y pienso seguir visitándolo, porque estoy seguro que aun descubriré cosas aun más maravillosas.

R.Pallejá

6-1-2003 Las paellas de El Fonoll

Ajos, cebollas, pimientos, guisantes, berenjenas, zanahoria, broquil, calabacín, tomillo, aceite de oliva virgen, sal y… arroz son los componentes básicos de las extraordinarias paellas vegetarianas que prepara cada Domingo, y si el tiempo no lo impide, el entrañable Emili (no Émili como le llamó en un programa de televisión la presentadora, incapaz de decirlo en “català”, sin acento en la E, es decir Emilio para los castellano hablantes).

Pues bien, como os decía, esos son los ingredientes básicos, pero además se han de añadir: amistad, alegría, solidaridad, ilusión, optimismo, sonrisas, y un montón de ganas de pasarlo bien.

Os explicaré el ritual, pues a nosotros, el primer día que lo disfrutamos, nos sorprendió:

En El Fonoll se pasa la mañana practicando el naturismo mas puro entre paseos por la naturaleza, partidas de ping-pong, o de balonmano o de tiro al arco, masajes y clases de yoga impartidas por Jordi, nuestro profesor particular, o simplemente charlando relajadamente con los amigos.

A eso de la 13:00 más o menos, l’Emili toca zafarrancho de cocina y todos y todas las allí presentes se disponen a participar en las tareas propias de una gran paella para 30, 40, o hasta 150 personas que algún Domingo se han llegado a reunir. Todos en sus puestos, provistos de un cuchillo de cocina y prestos a la gran labor, se van sentando en las enormes mesas al aire libre y unos frente a otros se reparten el verde botín. Se lavan bien todos los ingredientes y se trocean finamente.

Mientras los pinches vamos desmenuzando los componentes, Emili pide la colaboración de un ayudante de confianza y le nombra oficialmente fogonero, trabajo este de alta responsabilidad, pues se ha de hacer cargo del mantenimiento del fuego y saber atizar en todo momento a la parte que más lo necesite: “fogonero, mas leña a la derecha; fogonero, al tanto con el viento, una reserva por la izquierda…”.

Mientras tanto Melcior, el más veterano en esto del naturismo, se dispone con toda tranquilidad a preparar la ensalada que acompañará la paella. Tiene una maquinita de esas con ventosa que raya zanahorias y patatas, la coloca en un retal de piedra de mármol, extraído de lo que en su día fue el hueco para una fregadera y va rallando la zanahoria con extraordinaria paciencia y parsimonia. Cuando la tiene, trocea la lechuga y el tomate y lo coloca todo en sus recipientes para servirlo en las mesas.

Otra parte importante del ritual lo lleva a cabo Nuria, “la mestresa de la casa”, que se encarga de preparar un gran fuego en una de las barbacoas junto a la paella, para asar unos pimientos y unas berenjenas a la manera catalana y montar la conocida “escalivada” que aderezada de su aceite de oliva virgen de arbequina, le da un gusto buenísimo que hace las delicias de los comensales.

Cuando todos los ingredientes están en la paella, el que mas trabajo tiene es el fogonero que junto con Emili velan por mover todas las verduras para que no se peguen y repartir el fuego lo más uniformemente posible. Los demás vamos poniendo las mesas con sus platos y vasos (de loza y cristal, nada de usar y tirar) y cubiertos y unos buenos porrones, de buen vino de la tierra, con el que regaremos el arroz.

Mientras el arroz se reposa en una de las mesas a la que se le han esparcido un par de puñados de piedrecillas, a la manera de salvamanteles, todos vamos degustando la escalivada y la ensalada, repartida en las mesas y que cada uno se aliña a su gusto. Después nos vamos levantando y nos servimos a gusto tantas veces como lo permita el número de comensales y la cantidad de arroz.

Para finalizar, Emili o Nuria pasan una caja con frutas variadas y cada uno se sirve a voluntad. Se continúa con tertulia, con siesta, con paseo o con unas reñidísimas partidas de petanca.

En fin,… que mas os voy a contar… simplemente que existe algo que es muy difícil de describir con palabras y es ese sentimiento tan agradable de estar rodeado de las personas con las que te encuentras a gusto, a las que te une una afición común y con las que compartes esos granos de arroz que no dejan de ser la excusa para reforzar una buena amistad.

Abrazos para todas/os y salud.
Pedro e Isabel
Sant Just Desvern (Barcelona)

P.D. Las paellas vegetarianas de El Fonoll se elaboran todos los Domingos en el Pueblo Naturista de El Fonoll.
No os las perdáis.

(Envía tus comentarios o vivencias sobre El Fonoll, serán publicadas en este apartado)

 

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