El Naturismo y el Nudismo en la Europa del 2000

No hace falta ninguna bola de cristal para percibir lo que está a la vuelta de la esquina, Lo que será el Naturismo y el Nudismo en la Europa del 2000 está a la vista de todos porque no es sino un proceso continuo que ha comenzado hace unos años y que pasará sobre el 2000 de la misma manera que ha pasado sobre otros años de guarismos menos llamativos. Esperemos, en cualquier caso, que no pase por encima de las cabezas de los Naturistas como si nada, o, peor, que los Naturistas no tengan nada que escribir en las efemérides de esa fecha.

Mirando a la realidad del movimiento Naturista del día de hoy, sin rendirse al pesimismo, pero sin buscar jactancia en lo que no lo merece, se diría que vamos a necesitar alzar mucho la voz para que se oiga hablar del Naturismo en el 2000. La Federación Internacional de Naturismo F.N.I. está embarcada en un frenesí insospechado con motivo de la Expo 2000 de Hanover. Se retiran recursos económicos de otros acontecimientos, arrumbados, dicho sea de paso, por falta de iniciativas viables para llevarlos a cabo, para dedicarlos al magno acontecimiento.

No obstante, se trata de una promoción en un lugar concreto y para una celebración concreta. ¿Qué transcendencia puede tener la presencia en una feria en la que las invitaciones de todo tipo serán enormemente numerosas? ¿Contribuirá a que el visitante se percate, de forma duradera, de la existencia de un modo de vida, llamado Naturismo, en medio de tanta fanfarria y tanto espectáculo?.

No cabe duda que tanto las instituciones Naturistas internacionales como nuestros colegas alemanes van a poner toda la carne en el asador para que la asistencia a tal feria sea digna. Los resultados, no obstante, de producirse, no serán exportables. Dudamos que los medios de otros países atiendan, aún ligeramente, a lo que se cueza en Hanover en el ámbito del Naturismo.

Otro tanto cabe decir de los llamados Juegos Olímpicos Naturistas. Sin una promoción del deporte en la Federaciones Nacionales, los Juegos serán un mero pasatiempo para los afortunados que asistan. Un premio merecido para los esforzados, pero un juguete caro para el movimiento que dificilmente se va a ver reflejado en ese divertimiento.

Para cuando todos estos eventos se ciernan sobre nosotros, esperamos que ya esté a pleno funcionamiento la Unión Naturista Europea U.N.E. arrancada en 1996. Sobre todo, que queden aclaradas muchas dudas que a la hora de expresar todo esto, aún pertenecen al reino de las intrigas palaciegas. Por ejemplo, si la U.N.E. se va a dedicar simplemente a las cuestiones específicas de deportes y juventud, o si va a ser una verdadera y completa Unión de Federaciones Europeas. En este caso, habrá que determinar cuáles son los cometidos de la F.N.I., cuya centralización en Europa, y todavía más europea desde la deserción el año pasado de la A.A.N.R. estadounidense, provoca una duplicación frecuente de atribuciones.

Otra cuestión sustancial es la de la participación en las estructuras de poder de las instituciones internacionales. La concentración de la mayor parte de los cargos en las federaciones centroeuropeas hacen cundir la sospecha de que hay un freno a la expansión del Naturismo bajo otras perspectivas que no sean las que presuntamente abriga el decálogo de la F.N.I. emitido en 1974. Desde luego, esa modalidad de Naturismo recluido en clubes de sol o centros comerciales no tiene mucho futuro en otras latitudes, en la que la tendencia asociativa está muy dañada por recuerdos de épocas en la que cualquier agrupación levantaba recelos o en las que el tejido empresarial es débil e inestable.

Lo cierto es que las cifras que la F.N.I. ha venido suministrando estos años sobre el estado del Naturismo en Europa, y a la espera de mayores datos presumibles para el congreso de Galaxen del presente, llevan a la conclusión de que nos encontramos ante un estancamiento del Naturismo en los feudos tradicionales. Es decir, el Naturismo del decálogo languidece. Por otra parte, en los países en los que el Naturismo es testimonial, en especial, los mediterráneos, a trancas y barrancas se van consiguiendo mayores avances, aunque siempre irrisorios en proporción a la población y aún a la vista de las excelentes condiciones metereológicas.

Vemos pues como, por ejemplo, en Suecia el número de asociados se mantiene a duras penas y se pierden clubes. Por otro lado, en España o Portugal, el Naturismo consigue atraer a más personas, a pesar de que el modelo todavía no está consolidado, de modo que hay grandes contingentes de Naturistas que no están registrados y que no se sienten cercanos a ningún movimiento determinado, sino que actúan como Naturistas cuando la ocasión lo permite.

En este sentido, en Francia se ejemplifica a la perfección cuáles son las tendencias del Naturismo de fin de siglo. El número de asociados no experimenta ninguna modificación radical. El Naturismo de los pioneros, el de Montalivet, atrae cada vez a menos gente. Los jóvenes rehúsan asociarse y peligra la transmisión generacional, es uno de los pocos lugares en los que se pueden enorgullecer de presentar tres generaciones de Naturistas en una familia. Este desapego de la juventud no está ceñido a Francia: sorprende leer un llamamiento de la F.N.I. para que los responsables de las secciones juveniles tengan menos de ¡ 40 años ! Sólo en Holanda hay una verdadera plana mayor juvenil que funciona.

Sin embargo, y volviendo a Francia, el Naturismo estacional, estival y playero, conoce un esplendor musitado. Turistas que se cuentan por centenares de miles y los propios franceses que abarrotan los casi ochenta centros que han florecido en ese país. Si eso no es un éxito, ¿a qué podríamos llamárselo?

Ahora bien, el quid de la cuestión es si el abarrotamiento de playas y centros comerciales Naturistas es el triunfo del Naturismo. Más que nada, para tratar de seguir el ejemplo o contentarnos con ambiciones más modestas. Se trata de saber dónde situar el Naturismo: entre los textiles que una quincena o un mes al año cometen la osadía de bañarse o tomar el sol prescindiendo del bañador, o bien, en el puritanismo del decálogo, del acostarse pronto y levantarse temprano para hacer una tabla de gimnasia.

La respuesta es muy sencilla: lo que sea del Naturismo lo será después de haber abierto las ventanas y las puertas y haber dejado entrar aire fresco. Cuando las reyertas terminológicas, como esa recurrente de Naturistas o Nudistas, se hayan resuelto no por elucubraciones semánticas sino por la fuerza de los hechos. Lo que está meridianamente claro en el momento actual, y en este sentido los últimos acontecimientos del Naturismo Español lo demuestran, es que el Naturismo tomado de manera sectaria, basado en la identificación de unas virtudes, preciosas cuando se dicen, pero contrarias a lo que se practica, de las que se es cancerbero, para obstaculizar la participación de otros, a los que no se considera dignos, o es patológico, o esconde intereses inconfesables.

Lo primero que hay que hacer para despejar todo este tufo es dejarse invadir. Basta ya de concepciones minoritarias, de creerse elegidos, dotados de envidiables virtudes. Debemos hablar claro a los aspirantes a Naturistas: pasearse desnudo no va a evitar automáticamente que un imbécil se transfigure en un ser humano enternecedor. Esperamos, deseamos, nos volcamos por que el respeto, insiginia que llevan clavada dentro los que no pueden llevarlas clavadas fuera, el respeto por uno mismo, por los demás y por el entorno, se absorba en nuestra compañía. Que luego sea también la enseña de los nuevos.

Basta ya de hablar de minorías. Los Naturistas no deben aspirar a formar una minoría. Los tiempos de las vanguardias, de los que han visto la luz o caído del caballo, están enterrados. No se puede ir por la vida perdonando a los demás no haber bebido del néctar de la verdad. La aspiración debe ser volverse mayoritarios. No por el proselitismo, sino por la permeabilización. Ser Naturista debe ser una cosa digna, apreciada por todos. Transitar de la tolerancia cuasindiferente a la plena aceptación. Esa es la mayoría que buscamos: la de las personas que consideran que la propia imagen es un derecho personal, protegido por las leyes, y refrenado por el hábito. El hábito no debe ser otro que el de que todos respeten que indumentaria o falta de ella debe portar el vecino.

Ser Naturista, desde luego, no estriba en la simple pertenencia a una asociación o club. Hasta ahora, esa voluntad de minoría a la defensiva lo único que ha creado alrededor de centros y asociaciones, ha sido la imputación de rareza, de semisecta, es decir, todo lo contrario de lo que se debería pretender. Estoy por decir que el efecto ha sido de todo grado contraproducente. Esto es, a lo peor con esa estela de peculiaridad, de rareza, lo que se haya conseguido ha sido atraer a un buen número de chiflados o extravagantes. Entre las definiciones de Naturismo nunca ha estado la de sanatorio de demencias, pero quiza aún no es tarde.

Las realizaciones prácticas del Naturismo, que son las que verdaderamente importan, y que no están recogidas en decálogos ni eneálogos, proliferan, y muchas veces desde las asociaciones no nos enteramos o, pero encima les ponemos impedimentos porque tenemos unas ideas reaccionarias, basadas en el "deber ser" y en la pureza indefinida. Así, nos encontramos, en nuestro país y fuera de él, grupos que difienden lugares y cosas concretas. Unos protegen zonas de montaña usadas por los Nudistas de primeros de siglo: otros, una playa al margen de los depredadores de hormigón; los de más allá han rehabilitado un antiguo cauce que en tiempos tuvo fama de medicinal; estos de acá, por su parte, perseveran en que no les cierren un insuficiente solario municipal; los más arriesgados promueven el respeto real a las leyes que garantizan que ir desnudo no es una provocación, sino un acto de elección libre.

¿Cuáles son las reacciones que estas muestras de Naturismo vivo recolectan entre los purísimos del Naturismo oficial? Casi ninguna que no refleje desprecio. Los defensores de playas tienen una visión reduccionista, para ellos. Los solarios son inmundos, y en su interior cortejan los grupos sexuales peligrosos. Los del desnudo libre son unos extremistas, a los que les gusta llamar la atención, de modo que crean un estado de ánimo en contra de los Naturistas. Los hechos, obstinados, demuestran casi siempre lo contrario, que los esfuerzos de las asociaciones por poner letreros, muchas veces originan persecuciones ilegales fuera de los cotos.

Sin embargo, las cifras están a la vista. Tomemos cualquier país, por ejemplo, una tal España. Hablemos de miles de personas desnudas en las playas y en los centros. Muchas más si tanto la infraestructura comercial como el desarrollo de las posibilidades públicas y libres fuera menos ralo de lo que es. Y sin embargo, poco más de mil tienen en su casa el famoso cartón amarillo que lo califica a uno de Naturista. Y aún serían menos si no se hubieran dado pasos para abolir normas increibles y exclusivistas, cuya derogación, encima, han levantado ampollas.

El único objetivo sensato es que todos los Naturistas reales que hay ahí fuera consten como Naturistas. Para ello hay que acercar el movimiento al público y no esperar que se conviertan. Eso, suponiendo que queramos acogerlos, porque aún hay voces dentro del Naturismo que confiesan su preferencia por los pocos y elegidos, frente a una representación social amplia, en la que se diluyan unas esencias que nadie acaba por disfrutar.

La solución: trabajar por el desarrollo del Naturismo. Desarrollar el Naturismo no es otra cosa que extender el Naturismo. Cualquer óbice interpuesto para la extención del Naturismo, sea en nombre de la pureza, o el statu quo de una asociación o centro, o del miedo al aire fresco, es una traba en contra del Naturismo, una antítesis de lo que debe buscar cualquier grupo de promoción del Naturismo.

Por eso, en la víspera del año 2000, es la mar de fácil responder a la pregunta de qué o cómo será el Naturismo de ese año: lo que tengamos a bien decidir en esa discotomía entre Naturismo abierto a la sociedad, que ofrece un marco pero no recetas de santidad, que despliega un trabajo en pro de la libertad personal y no gremialismos sometidos a la filosofía que no está referendada, al que la mayoría de la población identifica con bienestar, con camaradería, con comprensión, y no como la panda de chiflados que toman el sol desnudos, y a saber qué más cosas harán; o bien, el Naturismo de las catacumbas, al que parece que estamos tan acostumbrados, divertidos en nuestras rencillas de poco pelo, sacando tajada de lo que se puede, vendiendo humo y absolutamente convencidos de que somos cuatro, pero geniales.

 
Fuente: Jornades Naturistes Platja del Torn. L´Hospitalet de l´Infant. Mayo 1998.

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