Temas Monográficos

Carta abierta a mis amigos textiles

El otro día, en una cena típica de fin de semana entre amigos, ya sabéis dos o tres matrimonios de treinta y tantos, cena, copas, charlas, confidencias, etc. saqué casi sin querer el tema del nudismo, de pasar unas vacaciones o fin de semana en una playa nudista todos juntos y de lo fantástico que podría ser.
Mis amigos no son naturistas, comentaban que quizás no se sentirían cómodos con la situación... que no sabían... que les parecía... que a lo mejor por respeto... etc.
Quiero contaros mi experiencia, corta experiencia por cierto, desde el pasado verano, nunca había estado en una playa nudista antes de esa fecha y nunca había pensado que pudiera estar.
En el mes de Junio mi sra. y yo decidimos pasar un fin de semana en Gandía, viernes, sábado y domingo, el viernes y el sábado estuvimos atrapados literalmente en la jungla de las sombrillas, toallas, niños con cubitos, abuelas, señores con radio, etc. todos los tópicos imaginables y más.
El sábado decidimos dar un paseo por el borde del mar hasta que nos cansáramos, andando, andando nos salimos de Gandía ¡Sorpresa! los tópicos se fueron quedando atrás, cada vez había menos gente ¡Nueva Sorpresa! había gente desnuda, poca gente y desnuda, habíamos descubierto sin saberlo la Playa Nudista de L´Ahuir.
Decidimos que el domingo lo pasaríamos allí, entre los pocos nudistas que había ya que pasaríamos desapercibidos aún siendo "textiles".
Llegó el domingo y nos encaminamos hacia el lugar en cuestión descubierto el día antes, plantamos nuestro "chiringuito" y tomamos posesión del lugar.
El ambiente reinante era tan desinhibido y tan normal que no habían pasado ni quince minutos cuando le dije a mi señora: Voy a quitarme el bañador. ¿Que vas a hacer qué? me contestó.
Acto seguido me quité el bañador, la inmediata sensación no fue de vergüenza ni de nada, me pareció muy normal aunque en ese momento no me atrevía a bajar aún al borde del agua donde había más gente, principalmente "textil" paseando de un lado a otro.
Esa situación duró otros quince minutos, decidí dar un paso más y ni corto, ni perezoso, me fuí al agua andando tranquilamente, tal cual.
La sensación de entrar en el agua y bañarte desnudo en una playa es única pero más importante aún es el grado nuevo de consciencia que adquieres con este acto, dejas atrás años de perjuicios, de ignorancia, de no conocer otras cosas, de no atreverte, de que dirán, etc.
Ahora con este sencillo acto soy una persona más decidida quizás, más natural seguro, he repetido la experiencia, he pasado las vacaciones de verano desnudo todo el tiempo que he podido y no ha pasado nada, he estado con gente a la que he saludado y hablado y no ha pasado nada.
Nada tiene que pasar cuando estas enfrente de otra persona desnuda charlando amigablemente o compartiendo ratos de ocio en un ambiente que propicie la situación.
Amigos míos, olvidar los prejuicios, olvidar las ideas preconcebidas, el estar desnudo en una playa debería ser algo absolutamente natural.
Desnudos venimos al mundo, desnudos es nuestro estado natural, todo lo demás son aditivos artificiales y cargas sociales impuestas durante años.
Amigos míos, venir a pasar un fin de semana con nosotros, disfrutaremos del sol, del mar, de nuestra amistad y de nuestra libertad.
 

 
Otros Temas Monográficos